lunes, 6 de diciembre de 2010

En la Administración Pública los chavistas están 3 contra 7, y a veces hasta contra 9 o 10 escuálidos

Por:José Sant Roz

Jeudi 2 décembre 2010 4 02 /12 /2010






Es pavorosa la pela que nos dan los escuálidos en la administración pública.

En todos los ministerios, en todas las gobernaciones y alcaldías lo que cunde por todos lados es gente sin conciencia revolucionaria, ineficiente, saboteadora e indiferente a lo que pasa en el país; gente que vive en la incuria total y echando peste del gobierno y del propio Presidente Chávez.

Y eso sí, pidiendo y cogiendo de lo lindo.

Como un run-run de moscas cojoneras, el pan diario de toda esta gente es hablar mal de gobierno y echarle la culpa por todo lo que pasa en el país y en el mundo.

Por eso, cuando usted presenta un proyecto o una idea, o cuando usted solicita una información en estos entes, si se enteran que usted se identifica con el proceso se jode: le dan largas a su consulta, se le escabullen y a la final ni le paran. En cambio si llegaran a saber que usted tiene sentimientos apátridas, que usted hace comentarios ácidos contra el Presidente, de seguro que le extienden la mano y le ayudan en todo.

Lo más insólito de esto, es que tal situación se presenta en instituciones recién fundadas, porque han colocado al frente de ellas tipos nombrados por un ministro que realmente carece de formación revolucionaria, y el funcionario así elegido se da el gustazo de meter todos los escuálidos que le da gana.

El otro día escuché el relato de un chavista que observaba cómo un tipo se presentó ante un alto funcionario para buscar trabajo para un sobrino. Iba el tipo con mucha aprensión porque el susodicho sobrino era escuálido, pero en fin necesitaba un trabajo. El personaje en cuestión encontraba mucha resistencia en el elevado funcionario, pero cuando se enteró que el joven no estaba con el proceso, le dijo: "mándemelo que algo le encontraremos."

Y esta plaga antichavista cunde por los cuatro costados.

Otro hecho que se presenta con harta frecuencia son esos nombramientos para cargos importantes, a la machimberra, como digo que se hacen desde Caracas. Buscan un tipo que ni idea tiene de socialismo, sobre Bolívar o revolución, el tipo se disfraza de rojo de pie a cabeza, amenaza a todo sus empleados que si no si disfrazan como él los mandará para el carajo, y al tipo se le ve por todos lados como un verdadero Robespierre. El día que a este fulano lo despiden o se le sustituye por otro, entonces lo veremos echando pestes del gobierno y nunca más embutido en su atuendo de rojo. Y todo esto se da porque las prácticas del PSUV son esencia las mismas que ejecutaba el partido Acción Democrática.

Qué vaina.

José Sant Roz

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