domingo, 23 de enero de 2011

Ben Alí y Baby Doc: dictadores y ladrones sueltos


Después de haber amordazado y reprimido a sus pueblos, a ambos se los
acusa de saquear los bienes públicos en beneficio propio y de su clan.
Sólo el monto de lo robado y los períodos históricos los distinguen.


 Por Eduardo Febbro

Desde París

Otros tiempos para Ben Alí y su mujer Leila Trabelsi en Túnez; ambos
se fugaron y hoy están en Arabia Saudita.Imagen: AFP.
La profesión de dictador es una actividad fructífera y garantiza una
impunidad exclusiva. Dos dictadores con destinos dispares demuestran
la amplitud de la libertad con que se pasean por el mundo después de
haber amordazado, reprimido y expoliado a sus propios pueblos. El
presidente de Túnez huyó de su país presionado por una revuelta
popular después de 25 años de poder absoluto durante los cuales él y
su clan acopiaron un fabuloso tesoro que la revista norteamericana
Forbes evaluó en 5 mil millones de dólares. Según el diario Le Monde,
que citó fuentes de la presidencia francesa, la familia de Ben Alí
huyó de Túnez llevándose una tonelada y media de lingotes de oro. Y al
mismo tiempo que Ben Alí partía al dorado exilio de los dictadores,
otro criminal político abandonaba los esplendorosos paisajes de la
Costa Azul francesa para volver a su país al cabo de un cuarto de
siglo. Jean-Claude Duvalier, Baby Doc, el "presidente
 vitalicio" de Haití derrocado por una revuelta popular en 1986,
regresó al país que él y su familia habían saqueado, golpeado,
encarcelado y reprimido.
Curiosa coincidencia de un dictador que huye y otro que regresa luego
de haber sido un fugitivo. A ambos les pesa la misma acusación: el
saqueo de los bienes públicos en beneficio propio y de un clan. Puerto
Príncipe le reclama a Baby Doc más de 100 millones de dólares robados
con la excusa de obras sociales y transferidos de los fondos de
empresas estatales a bancos suizos. La Confederación Helvética bloqueó
parte de esos fondos –apenas 5 millones de dólares– pero aún no ha
podido restituirlos al Estado haitiano a raíz de los recursos
judiciales de la familia del dictador. Algunos observadores alegan que
el enigmático retorno de Baby Doc sólo se explica por ello: regresó
para probar que no tiene cuentas pendientes con la Justicia y
recuperar así los depósitos suizos. Duvalier pisó su pasado y con ello
abrió las compuertas de los reclamos. La Justicia haitiana lo acusó el
martes de cuatro delitos: corrupción, abuso de poder, robo
 y apropiación indebida de fondos públicos. Sus abogados alegan que
esos delitos han prescripto.
El caso de Ben Alí es más abismal. Bancos, transporte, propiedades
inmobiliarias en medio planeta, la Biblia de los bienes de la familia
Ben Alí es inacabable. Los Ben Alí y su clan, los Trabelsi, poseen
bancos privados, compañías aéreas –Cartago Airlines, Nouvel Air–, una
empresa de producción audiovisual –Cactus– hoteles 5 estrellas en
Túnez y bienes inmobiliarios en Argentina, Brasil, Canadá, Estados
Unidos, Francia –París, la Costa Azul–. El clan Ben Alí-Trabelsi
cuenta también con varias cuentas bancarias profusamente alimentadas
en Suiza, Francia, Dubai, Malta. A pedido de la presidencia francesa,
una operación de control de los haberes de Ben Alí fue lanzada en
Francia. A cargo de la célula Tracfin, el organismo encargado de
luchar contra el tráfico de capitales, el operativo apunta a
"supervisar" los movimientos financieros exageradamente anormales de
la familia Ben Alí. En lo concreto, se trataría de evitar que
 el clan Ben Alí acceda a los haberes depositados en los bancos
franceses. Es preciso aclarar que los fondos no serán "congelados"
sino supervisados. Francia es uno de los primeros países que ratificó
la convención de Naciones Unidas sobre la restitución de los "haberes
mal adquiridos" –la Convención de Mérida–. Esta convención sienta las
bases de una cooperación internacional en lo que atañe a la devolución
de los bienes robados mediante montajes corruptos por los dirigentes
políticos.
Tres ONG presentaron esta semana en París una querella contra Ben Alí
y su familia por "corrupción", "desvío de fondos públicos", robo de
"bienes sociales", "abuso de confianza" y "blanqueo agravado". Las ONG
Sherpa, Transparencia Internacional y la Comisión Arabe de Derechos
Humanos quieren cortar el acceso al tesoro de los Ben Alí. El abogado
William Bourdon, fundador de Sherpa, explicó al diario Le Monde que
"las estimaciones sobre la fortuna varían entre 5 mil y 10 mil
millones de dólares repartidos en América latina, Canadá, el Golfo y
Asia del Sur-Este". A nadie le asombrará saber que la expoliación de
Túnez llegó a su máxima expresión a partir del año 2000. Bajo la
presión del sacrosanto Fondo Monetario Internacional, Túnez emprendió
un fabuloso esquema de privatizaciones que desembocó en una de las
estafas más densas de la historia en beneficio exclusivo de los Ben
Alí y la familia de su esposa,
 los prósperos Trabelsi.
Sólo el monto de lo robado y algunas aperturas políticas distinguen a
Ben Alí y a Jean-Claude Duvalier. Los peores enemigos de Baby Doc le
reconocen haber atenuado la herencia macabra de su padre, es decir,
las ejecuciones sumarias, las desapariciones, las torturas masivas, el
poder de la policía del régimen, los temidos Tonton Macoutes. Duvalier
modificó la Constitución, depuró el ejército y en 1977 promulgó una
amnistía general. Pero los cambios duraron poco. Al igual que el
fugitivo Ben Alí, Jean-Claude Duvalier censuró a la prensa, puso
presos a los opositores y desfalcó al Estado. Destino común de Haití y
Túnez, la barbarie política en pos de beneficios exclusivos. También
el rumbo del dinero es común. Suiza, Londres, Estados Unidos, los
paraísos fiscales. La ONG especializada en corrupción Justicia Fiscal
Internacional, en la lista de los 10 paraísos fiscales más grandes del
planeta aparecen Estados Unidos, Suiza y la city
 de Londres. Después están las Bahamas y las islas Caimán. El primero
tiene una población de 300 mil habitantes y 116 mil compañías
patentadas, lo que equivale a uno de cada tres habitantes. En las
islas Caimán hay 52 mil habitantes y 1130 anexos de multinacionales,
lo que da casi un anexo cada cinco habitantes. El banco Barclays posee
casi 200 anexos en las islas Caimán.
Las fortunas de los dictadores son difíciles de calcular. "Hombres de
mano o empresas pantallas pudieron ser utilizadas para disimular los
haberes", explica la ONG Sherpa. ¿Cómo habrá hecho Jean-Claude
Duvalier para vivir durante un cuarto de siglo en uno de los lugares
más selectos y caros del planeta como la Costa Azul? El ex dictador
vivía protegido por una custodia del Estado francés. Así vivirá en
adelante el tunecino Ben Alí, pero esta vez resguardado por sus amigos
de Arabia Saudita. Suiza congeló el miércoles las cuentas de Ben Alí y
la Unión Europea decidió proceder igual con los haberes del ex
presidente y sus allegados. Ben Alí y Jean-Claude Duvalier, uno en la
fuga y otro en el retorno, son dos emblemas hirientes del menosprecio
de los sistemas políticos internacionales que violan los preceptos que
ellos mismos enuncian. Protegen a quienes torturan y roban a sus
pueblos.

Cortesía de Teodoro Guerrero

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