miércoles, 29 de septiembre de 2010

CÓMO RESISTIR AGRESIONES IMPERIALES



Luis Britto García


Gángsteres e imperios tienen un solo argumento: la fuerza bruta. Hay métodos
para vencerla o para ser destruido por ella.



Estados Unidos envía a México colonos protestantes que arrean a sus
respectivos esclavos; y como el gobierno mexicano no permite la esclavitud,
los estadounidenses le arrebatan más de la mitad de su territorio. Abrir
puertas a caballos de Troya es perderse.



Estados Unidos invade Cuba con el pretexto de liberarla, establece un
protectorado y deja una base militar que perdura hasta hoy. Dejar que el
diablo se instale es perderse.



Colombia invade Venezuela en 1901 con 5.000 paramilitares disfrazados de
venezolanos; sufre aplastante derrota, y mientras pierde el tiempo
amenazando a nuestro país, Estados Unidos le arrebata Panamá. Reconocer el
verdadero enemigo es salvarse.



Inglaterra, Alemania e Italia con sus acorazados bloquean, bombardean e
invaden Venezuela, pero se retiran ante la actitud inflexible de Cipriano
Castro y la invocación estadounidense de la doctrina Monroe. No ceder ni un
ápice es salvarse.



Estados Unidos agrede militarmente repetidas veces a las pequeñas y
fragmentadas Puerto Rico, Cuba, Haití, República Dominicana,
Nicaragua, Guatemala,
Colombia y Panamá, pero no pasa de influir por debajo de la mesa en la
política del gigantesco Brasil. Mantenerse unido es salvarse.



Estados Unidos con todos sus marines fracasa contra el irreductible César
Augusto Sandino, por lo cual lo manda a asesinar en un banquete para
celebrar la paz. Saber que para el enemigo paz significa traición es
salvarse.



Cuando Estados Unidos entra en un conflicto, silencia los medios favorables
a su adversario y controla férreamente a la disidencia que lo apoya. Pelear
contra el enemigo externo sin olvidar el interno es salvarse.



El embajador estadounidense Braden dirige la campaña electoral contra Juan
Domingo Perón, y éste gana las elecciones. Cortar de plano la injerencia en
asuntos internos es salvarse.



Guatemala inicia una reforma agraria en la cual expropia tierras de la
United Fruit indemnizándola con el valor que la transnacional señaló en sus
declaraciones de impuestos; Estados Unidos organiza una invasión mercenaria
que derroca a balazos al gobierno democrático. Intentar reformas sin construir
primero un poder popular invulnerable es perderse.



Estados Unidos invade Cuba con mercenarios por Playa Girón, Fidel los
desbarata y declara la revolución comunista. Responder agresiones con
medidas contundentes es salvarse.



Estados Unidos acusa a Cuba ante la OEA, y todos sus miembros menos México
votan por expulsarla del sistema interamericano. Someterse a organizaciones
fundadas y mantenidas por el Imperio es perderse.



Ante la colosal amenaza estadounidense, Cuba establece una red de alianzas
con el mundo socialista y con los No Alineados que la equilibran y le
permiten sobrevivir hasta el presente. Manejar una diplomacia multipolar es
salvarse.



Tras servir incondicionalmente a Estados Unidos durante su interminable
dictadura, Rafael Leonidas Trujillo es asesinado con conocimiento y
consentimiento de la CIA, quien no hace nada para impedirlo. Servir al
diablo es condenarse.



Confiado en su omnipotencia, Estados Unidos invade sucesivamente Corea del
Norte, Vietnam, Afganistán, Irán, Irak y Somalía, y en todas partes sufre
contundentes reveses. Mantener irreductibles la especificidad cultural y el
sentimiento nacional es salvarse.



Juan Bosch es elegido presidente de República Dominicana, comienza una serie
de reformas democráticas y como el golpe en su contra dado por el proyanqui
Wessin Wessin fracasa, Estados Unidos invade Santo Domingo con el pretexto
de defender sus intereses. Albergar intereses estadounidenses es perderse.



Salvador Allende inicia la vía pacífica y democrática hacia el socialismo, y
Estados Unidos propicia un golpe fascista de la derecha que lo asesina. Ser
pacífico ante el adversario armado es perderse.



El Departamento de Estado promueve cerca de un millar de atentados para
asesinar a Fidel Castro, todos abortados por la inteligencia cubana. Conocer
la malignidad del enemigo es salvarse.



Los gobiernos latinoamericanos aceptan ilusionados préstamos con tasas de
interés del 3% sin reparar que los contratos permiten a los usureros subir
unilateralmente las tasas de interés, las cuales quintuplican hasta el 15%
encadenando a nuestros países a la Deuda Eterna. Firmar contratos sin
leerlos es perderse.



El gobierno militar de Argentina invade las Malvinas confiando en que
Estados Unidos lo apoyará obligado por el Tratado Interamericano de
Asistencia Recíproca, y la potencia norteña los deja en la estacada mientras
los ingleses los exterminan. Esperar que el Imperio cumpla tratados es
perderse.



El presidente Omar Torrijos exige la devolución del canal de Panamá, y muere
en accidente de aviación misterioso. Volar sólo en caso de extrema
necesidad y sobre seguro es salvarse.



Para pagar la Deuda, los gobiernos latinoamericanos imponen a sus pueblos
paquetes del Fondo Monetario Internacional que les prohíben proteger sus
economías, y los movimientos sociales impulsan rebeliones sociales que le
prohíben a los gobiernos entregarse al Fondo Monetario. Obedecer a usureros
es perderse.



Tras fracasar en sus intentos de derrocar al gobierno sandinista mediante la
"contra", Estados Unidos obliga a unirse y financia mediante la USAID y la
NED a los opositores, lo cual les permite ganar las elecciones de 1990.
Aceptar que Estados Unidos financie las oposiciones locales es perderse.



El presidente electo Hugo Chávez sanciona 49 leyes reformistas, y el gremio
de patronos lanza un cierre patronal y un golpe de Estado, lo derroca, lo
secuestra, monta un sabotaje petrolero y un bloqueo de la distribución de
alimentos y un teletón en el cual todos los medios claman por el
derrocamiento del gobierno legítimo, hasta que el pueblo lo restablece.
Esperar el permiso de los patronos para hacer la revolución es perderse;
dejar actuar al pueblo es salvarse.



Estados Unidos pretende imponer el Área de Libre Comercio para las Américas
(ALCA) para reservarse América Latina y el Caribe como inmenso mercado sin
regulaciones, y fracasa estrepitosamente. Proteger las economías propias es
salvarse.



Fracasada el ALCA, Estados Unidos la impone sigilosamente mediante tratados
bilaterales de Libre Comercio, de Promoción y Protección de Inversiones y
mediante Tratados contra la Doble Tributación que exoneran a sus
transnacionales de pagar impuestos en los países donde obtienen sus
beneficios. Dejar perder la batalla que se ha ganado es perderse.



La transnacional Exxon intenta embargar bienes y reservas internacionales de
Venezuela esgrimiendo la inconstitucional doctrina de que los países
latinoamericanos deben someter las controversias sobre contratos de interés
público interno a tribunales o árbitros extranjeros. Entregar la soberanía
jurisdiccional a jurados que consistentemente fallan en contra de nuestros
países es perderse.



El pequeño Ecuador se retira del CIADI y recupera el derecho a decidir las
controversias sobre sus contratos de interés público con sus propias leyes y
tribunales.

Reconquistar la soberanía es salvarse.



Estados Unidos mantiene la base de Guantánamo en territorio cubano, pero
jamás los marines se atreven a poner un pie fuera de ella. Armar y entrenar
al pueblo es salvarse.



El pequeño Ecuador acepta que Estados Unidos le instale la base de Manta
controlando la estratégica cuencia del Putumayo, y desde esa base dirigen y
apoyan la agresión de Colombia contra Ecuador. Hospedar al enemigo es
perderse.



El pequeño Ecuador ordena al gigantesco Estados Unidos desalojar la base de
Manta, y el coloso abandona esa guarida. No permitir que la planta
insolente del extranjero pisotee la soberanía es salvarse.



Con la excusa de que colombianos armados presuntamente habrían entrado en
algún país limítrofe, el gobierno de Colombia deja que estadounidenses
armados ocupen totalmente el propio. Mirar la paja en el ojo del vecino y no
la viga en el propio es perderse.



Si a estas alturas usted no sabe cuál es el camino de la salvación y el de
la perdición, está perdido.



http://luisbrittogarcia.blogspot.com

Cortesía de Teodoro Guerrero

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