jueves, 23 de junio de 2011

EL TRASEGAR HUMANO

Darío Botero Pérez







“*La victoria se debe sobre todo a una acción intelectiva, a un cambio
arbitrario de perspectiva, que no desafía la fuerza del enemigo, sino que la
hace vana, la sortea y la vuelve inútil*”

“*Junto a los ríos de Babilonia”,* comentarios de Wu Ming a* *“*Guerrilla*”,
de T. E. Lawrence **

*citado por *Carlos Alberto Ruiz en “Revueltas colonizadas y geopolítica de
las alteridades rebeldes”




*1. La violencia ha sido una constante de la Historia. Hasta puede
postularse que su imperio marca el cambio de período respecto a la
Prehistoria.*

O sea, la imposición de la violencia como recurso de dominio habría
destruido las sociedades idílicas propias de la organización en clanes
familiares donde el respeto a los individuos y sus fueros era la base de la
cohesión del colectivo y la garantía de su permanencia.

La autoridad indispensable para canalizar el esfuerzo de cada uno hacia la
defensa o la conquista de objetivos comunes, no se imponía por la fuerza
sino por la sabiduría. En consecuencia, quienes orientaban a la comunidad y
dirimían las querellas, no eran los más fornidos, exaltados, arrogantes,
involucionados y violentos, sino los más sabios, evolucionados y pacíficos.

No obstante, la evolución social favoreció el florecimiento de los más
desalmados y brutales.

Aprovechando la indefensión de los decentes, los pueblos y los clanes menos
desarrollados genéticamente -en los que primaba el cerebro reptiliano propio
de los sicópatas propensos a la guerra, el arrasamiento y el saqueo más que
al respeto, la armonia y la equidad sociales, la asistencia mutua, la
fraternidad y la paz-, para imponerse y sojuzgar a los limpios de corazón
ajenos a la violencia, empleando ésta rompieron las reglas de convivencia
(que la leyenda asocia con la vida paradisíaca).


*2. De esta manera se dio inicio a un nuevo período antropológico, marcado
por el derramamiento de sangre, el triunfo de la impostura y la perversidad,
y la división de la población en clases sociales opresoras (los potentados)
y oprimidas (el resto sano).*

Dicho período lo hemos denominado Historia. Su espíritu despreciable, que
seduce a los peores integrantes de la especie, lo simboliza muy bien la
solución al problema del Nudo Gordiano por el semidios Alejandro Magno.

Como no era capaz de desatarlo -a pesar de posar de inteligente y de haber
recibido sus enseñanzas de quienes sí parecían serlo- lo destruyó con su
espada, y exigió ser reconocido como genio por su brutalidad. Y como tal lo
consideran y reputan los potentados desalmados, al unísono con todos los
“honorables” asesinos especializados en la guerra y demás crímenes que
apabullan a los verdaderos honorables, dignos, respetuosos, inteligentes y
valiosos.

Por fortuna, ahora la Historia está llegando a su fin, pues los mansos de
corazón, los dignos y decentes, las víctimas milenarias de los sicópatas
corrompidos que han monopolizado el poder y nos tienen al borde de la
catástrofe global definitiva, estamos resueltos a recuperar la soberanía
para todos y cada uno de los humanos.


*3. Sabemos que la violencia ha sido la partera de la Historia, como bien lo
dedujo el científico humanista que postuló las leyes de la revolución social
propias del brutal período.*

Por tanto, cuando la Historia agoniza porque ha agotado todo su potencial de
progreso, el recurso para ayudarle a morir lo más pronto posible no debería
ser acudir a la violencia… A no ser que se trate del último ejercicio de tal
degeneración, que se justificaría como el único método eficaz para aplicarle
la eutanasia al período del devenir humano que la impuso y que sólo podría
desaparecer violentamente.

En consecuencia, si las multitudes mundiales no tienen más remedio, podrían
verse obligadas a acudir, por última vez, a la violencia para liberarse de
los enemigos comunes.

Pero esto significaría caer en su juego, dándoles la oportunidad de
fortalecerse si logran desatar la guerra de exterminio que tienen planeada
para continuar su dictadura prolongando la Historia.

Por eso estamos obligados a superarla entre todos -dándole sepultura junto a
sus promotores y grandes beneficiarios- para instaurar el Mundo que nos
merecemos y que estamos en condiciones de conquistar si nos deshacemos de
quienes nos lo impiden.


*4. La insurgencia espontánea de las multitudes conscientes, precipitada a
partir de la auto inmolación del joven tunecino Mohamed Bouazizi en
diciembre de 2010, logró un par de victorias significativas y
aleccionadoras, caracterizadas por la participación libre, independiente y
pacífica de los ciudadanos.*

Las manifestaciones alcanzaron una dimensión tan enorme que los dictadores
de Túnez y de Egipto prefirieron dimitir luego de fracasar sus fuertes
reacciones represivas, que no amilanaron a los pueblos.

Pero los gobernantes genocidas y ladrones de Libia, Bahrein, Yemen y Siria,
donde las multitudes también se han manifestado, han acudido a una violencia
despiadada, masiva e indiscriminada que está diezmando al pueblo y
frustrando sus deseos de cambio.

Es de esperarse que el rey de Marruecos no proceda igual y se comporte como
un dios benévolo pero, sobre todo, astuto y previsivo, pues la insurgencia
popular es invencible. El rey tiene muy claro que, en tiempos de
revolución, “la voz del pueblo es la voz de Dios”

En cambio, quizás José Luis Rodríguez Zapatero, el socialista espurio,
lacayo del club de Bilderberg, se vea forzado a acudir a un expediente
similar al de los dictadores plebeyos, en caso de que los “indignados”
españoles persistan en su expresión libertaria, como van a persistir, pues
el desafío es definitivo y de alcance mundial, de modo que paulatinamente se
suman más pueblos, contagiados de indignación y resueltos a cobrárselas a
los potentados degenerados, cuyas mentiras ya no les creen ni les reconocen
autoridad de ninguna especie.

Esta expresión libertaria, a la que históricamente es tan proclive el alma
anarquista de los ibéricos, responde claramente a los tiempos que corren,
caracterizados por un creciente ejercicio de la “democracia directa”; a
saber, del “gobierno ejercido por el pueblo”.

Desde luego, significa un claro rechazo a la impostura convencional de la
burguesía, conocida como “democracia representativa” y cuyo significado
histórico, patente y patético, no es otro que el de “gobierno ejercido
contra el pueblo” por sus presuntos y perversos representantes que, ahora,
por fin se hallan ilegitimados, descalificados, acusados y perseguidos, cada
vez con más fervor y por más pueblos.

Ya entendemos muy bien la diferencia. Por eso, no soportamos más las
imposturas, mitos y mentiras que le han permitido florecer al capitalismo
hasta llegar a la nefasta degeneración conocida como Neoliberalismo.

A ojos vistas, está acabando con todo, de modo que tenemos que derrotarlo
pronto, si aspiramos a conservar algunas esperanzas de que lograremos
sobrevivir.



El grande y definitivo desafío no es otro que la posibilidad de evitar la
extinción superando la Historia y pariendo, por métodos pacíficos,
democráticos y civilizados, un nuevo período antropogénico, conscientemente
concebido y ajeno a las organizaciones piramidales, pues todos valdrán lo
mismo y nadie podrá pretender representar o dominar o explotar o dirigir o
suplantar a nadie.

O sea, la especie está a punto de ingresar a una nueva época, si se
demuestra digna de ella.

O está condenada a disminuirse e involucionar, en caso de que las actuales
generaciones seamos incapaces de asumir nuestra misión de derrotar
definitivamente a los potentados sicópatas que nos subyugan y embrutecen, y
que están resueltos a destruir la biosfera a corto plazo, contando con la
complicidad de los lacayos de todos los países y todas las ideologías.

Todos son sirvientes fieles del Neoliberalismo. A ninguno se le ocurre una
alternativa de Vida. Es una misión reservada a los pueblos que ya no creen
en caudillos.

Los “líderes”, defendiendo los intereses de los potentados, hacen todo lo
posible para que olvidemos nuestra divinidad y nos declaremos ineptos e
incapaces de asumir nuestra soberanía personal. Prefieren ponernos al
servicio de quienes envilecen todo lo que tocan; esos que se han propuesto
diezmarnos y acabar con la Naturaleza.


*5. El criterio de rechazar la violencia como partera para la nueva época
que está a punto de ser dada a luz tras el largo período de gestación, nos
aconseja acudir a medidas imaginativas y originales que afecten profunda,
radical y mortalmente al sistema consumista y jerárquico imperante en todo
el Mundo. Es la expresión agónica o última de esos monstruos dado a luz
mediante la violencia y durante toda la Historia.*

Debemos hacerlo pronto, evitando que los potentados y sus lacayos puedan
defenderse. Tenemos que impedir que frustren el alumbramiento de la era
gloriosa que han soñado los mejores ejemplares de la especie a través de los
tiempos, aún en las condiciones más sórdidas.

Nunca perdieron la esperanza ni la fe en la capacidad y la bondad de los
humanos decentes, sumisos y solidarios que, ahora, están resueltos y
disponen de los medios materiales e intelectuales para apropiarse del manejo
de sus destinos y del destino común, que es el marco definitorio del de
todos.

Eso explica la desesperación de los potentados por desatar la guerra;
precipitar la destrucción de la biosfera con sus explotaciones mineras,
siempre depredadoras y ruinosas, y controlar el Ágora Virtual que los está
destruyendo con la batería pesada de la Verdad difundida a la velocidad de
la luz.

Tardíamente, como corresponde a su retraso mental, han comprendido que
Internet es la herramienta concreta que satisface de verdad el sueño de
democracia, de modo que están desesperados buscando la manera de
controlarlo. Al efecto, el vendepatria que Santos nombró como ministro del
Interior, un nieto de Lleras Restrepo, ya presentó su proyecto de ley para
abrirles el camino de la censura a sus amos neoliberales y sionistas.

Es que Internet y las tecnologías de las telecomunicaciones y la multimedia,
ponen de manifiesto la inutilidad de los políticos, tanto como la de los
periodistas dedicados al engaño y la mentira mediática que endiosen y les
garanticen impunidad y simpatías a los dueños de los medios y demás
potentados opresores y depredadores, incluyendo a los gobernantes lacayos y
vendepatrias.


*6. La verdadera democracia deja a los decrépitos criminales sin el respaldo
de los gobernantes lacayos que los pueblos destronan. También les arrebata
todo lo que le pertenece al pueblo para ponerlo al servicio de todos,
incluyendo la Libertad y el derecho a disfrutar de una vida plena.*

En consecuencia, los enemigos comunes quedan a merced de las multitudes
conscientes, muchos de cuyos miembros, debido a la necesidad de contar con
ingresos en una sociedad mercantil, son empleados de los potentados.

Pero, cuando los pueblos se levantan se niegan a seguir sirviéndoles, se
reconocen como pueblo y se unen a la realización del sueño común, a medida
que las multitudes adquieren conciencia y exigen respeto, indignadas y
resueltas a terminar con las afrentas, la miseria y el dolor causados por
los potentados.

Éstos son degenerados, impostores, inescrupulosos, traidores, mentirosos,
codiciosos, criminales e inútiles, que ya estorban y, ala mayor brevedad,
deben ser desplazados de sus posiciones de poder y despojados de las
riquezas que nos han robado con sus violencias e injusticias milenarias.


*7. Las acciones concertadas a través de Internet permiten coordinar una
huelga general mundial que los genocidas despiadados no puedan reprimir, a
no ser de casa en casa, y que, en poco tiempo, pueda dar al traste con la
Historia.*

También, mientras la huelga avanza sin que sus participantes sean reprimidos
(como es lo usual contra las manifestaciones presenciales, tan
impresionantes y vulnerables como limitadas en el volumen posible de
participantes y en la expresión de su ideas, opiniones y simpatías
personales), brindaría la oportunidad para definir -en un foro universal,
abierto, ágil y fructífero-, los fundamentos institucionales y operativos de
la Sociedad del Conocimiento que será la base del nuevo período
antropológico.

La cosa es sencilla si se quiere, pues, como dioses, nuestra misión es hacer
realidad lo imposible.

Pero en este caso es algo muy posible, que casi está hecho. Sólo requiere
voluntad mayoritaria porque los medios nos los han proporcionado los
potentados con el fin de controlarnos, como lo advirtió George Orwell en su
libro “1984”.

Si lo decidimos, el tiro les saldrá por la culata, como les está saliendo.

Es urgente, pues su ofensiva también es monumental. La destrucción que
causan cada día es irremediable. Es indispensable detenerla ya mismo para
conservar algo de biosfera.



Lo imposible sería la tarea que se han impuesto los potentados decrépitos y
desesperados, oponiéndose al progreso que detestan y los arrolla, para
cumplir el criminal designio sionista de apurar el fin del Mundo.

Pero, si no nos oponemos, lo lograrán. Tristemente, en esta lucha, que se
da minuto a minuto, han avanzado demasiado en sus ataques al Mundo y a la
Vida, aprovechando la indiferencia que han sabido inculcarles a las mayorías
incautas.

Las tienen alienadas, pero son capaces de despertar y reaccionar con toda la
dignidad y el coraje propios de su condición humana.

Si no despiertan, aquellos culminarán su crimen, la Historia nos
atropellará, y la Nueva Era no será.
saguete@gmail.com


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