jueves, 23 de junio de 2011

Dios es muy grande, ama este país

QUE DIOS LOS AGARRE CONFESADOS

Dios es muy grande, ama este país, no por nada nos envió a Chávez, para que
por fin los pobres tuviesen una mano, un corazón y una vida al servicio de
los explotados, marginados y sufridos de todas a épocas, sobre cuyos lomos y
su miseria se enriquecieron y aun lo siguen haciendo quienes representan en
la tierra a lo peor sobre ella, que representan los intereses más oscuros en
el planeta.

Ahí los tenemos matando niños en Libia, Afganistán, Irak y preparando sus
fauces para engullirnos, con la colaboración y complicidad de los traidores
de aquí.

Aquí los tenemos, buscando a todas luces, aprovecharse del monstruo que
crearon dentro de las cárceles, financiando, apoyando y dirigiendo desde
fuera, con sus medios ONGs y políticos de la peor calaña,

Aquí los tenemos frotándose las manos como cuando mataron a Danilo, porque
murió otro valiente revolucionario como Clodosbaldo Russian, quien aun
desaparecido físicamente, igual que el fiscal valiente, seguirá entre
nosotros como tantos otros que dedicaron su vida a las reivindicaciones de
aquellos mismos por los que crucificaron a Jesús.

Aquí los tenemos hasta visitando brujos, chamanes y suplicándole a su dios o
anunciando que se aliarían hasta con el diablo, para que la enfermedad de
Chávez sea grave, irreversible y que regrese pero cadáver.

Aquí los tenemos pensando que si Chavez fallece, tendrán expedito el camino
para tomarse de nuevo el país y devolverlo a la hacienda privada colonizada
en que lo tenían convertido hasta 1998, cuando llegó la revolución sobre los
hombros del pueblo, pero eso sí olvidando que Chávez es un sentimiento que
trasciende lo meramente humano y está tan arraigado en el corazón del
pueblo, que cualquiera con méritos, que los hay de sobra en el proceso, que
tomase su bandera para marchar al frente, sería bien recibido por quienes
nos hemos jurado no permitir que esta quinta república, como las que se
perdieron, cuando aun se luchaba en los campos de batalla, también se pierda
y que la verdadera independencia que estamos logrando se desvanezca en manos
de los desalmados que hoy no ocultan su satisfacción por la sangre, por la
muerte, por el horror sobre los cuales sueñan levantar sus cuarteles.-

Olvidan que en la historia hay antecedentes que nos demuestran que la muerte
de personas como Chávez, de esos seres que no abundan y que aparecen sobre
la tierra muy de vez en cuando, solo serviría para que su ejemplo, su
mensaje y su legado fuesen retomados con más fuerza por quienes heredaríamos
su ejemplo, que somos la mayoría de este pueblo, que no permitiría, ni que
se pisotease su memoria, ni que se perdiesen sus enseñanzas y su legado, su
espíritu de lucha, de sacrificio, que alimentarían la fuerza para demostrar
que seríamos capaces de no dejar morir esta revolución que es la única
esperanza de los pobres, no solo de la Patria de Bolívar, sino de toda
América y el Caribe.

Así pues que si por esas cosas de Dios, que a veces los cristianos no nos
explicamos, tuviésemos que sufrir la partida de nuestro líder, que se
olviden quienes hoy cruzan los dedos en su vileza más inhumana que vamos a
tocar retirada, por el contrario la reacción sería tal que se vería
reflejada con contundencia inusitada en la primera prueba, a la vuelta de la
comesquina en diciembre del 2012 y que Dios los agarre confesados.


saguete@gmail

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